Orígenes del mito.
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Lamashtu ( Dimme en la mitología sumeria) Diosa
Mesopotámica que se alimentaba de sangre y carne humana |
Las historias de vampiros han calado en la conciencia colectiva desde hace muchos siglos. Ya desde la antigua Sumeria las historias de seres que chupaban la sangre de las personas resonaban alrededor de las fogatas nocturnas. Estas historias personifican lo salvaje de la naturaleza humana, el miedo al depredador que se escondía en medio de la sabana durante nuestra etapa más primitiva y el ansiado deseo de la inmortalidad producto de un miedo inherente a la misma conciencia de la muerte que nos otorgó nuestra inteligencia. Este temor intrínseco de la naturaleza humana pero, a la vez ese deseo y fantasía propia de los seres humanos por vivir para siempre hacen que el vampiro sean un concepto a la vez temido y deseado, envidiado y odiado lo que lo hace un ser fascinante.
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| Dante y Virgilio en el infierno. William Bouguereau 1850. Es una obra que representa la violencia manifiesta entre los seres humanos, enmarcada en esta escena de la divina comedia de dante. |
Es probable que el arraigo y desarrollo del mito
del vampiro estereotípico desde tiempos inmemoriales en el folclore de
muchas culturas, provenga inicialmente de la necesidad humana de personificar en
una sola figura la "sombra",
uno de los arquetipos primordiales en el inconsciente colectivo, según la teoría psicoanalítica
de Carl Gustav Jung, y que representa entre algunos
otros rasgos inconscientes, los instintos o impulsos (pulsión) humanos más
primitivos que son despreciados por estos o, son reprimidos ya en una sociedad
enmarcada en convenios de convivencia . Así entonces el vampiro, sería la
encarnación del mal como entidad y una representación del lado salvaje del
hombre o más bien su atavismo bestial aun latente y sustentado
por el sistema límbico, que aun nivel físico
permanece en “conflicto” permanente con las normas sociales y religiosas.
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| Representación del proceso de proyección inconciente de la sombra en una figura externa; El otro. |
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| Vampire Philip Burne-Jones 1898. |
Pero el mito, como es conocido en nuestros días, además de ser un caldo donde el temor a los bajos instintos reprimidos humanos y sus deseos más profundos son los principales ingredientes, también es necesario decir que en el son parte y en gran medida una combinación compleja de varios ideales arquetípicos y creencias humanas que incluyen: La idea ancestral de que la sangre es la fuente de la vida misma por lo tanto de toda la vitalidad de un individuo, incluso en algunas culturas como la hebrea y mesopotámica se consideraba al fluido rojo como la sustancia misma del alma. Por otra parte en la mente humana siempre ha rondado latente el temor a la enfermedad o a la muerte y a su figura asociada más palpable; el cadáver, por lo que no es de extrañar que este sea el reservorio ideal en muchos mitos para manifestar a un ser tal como un vampiro, representación de nuestros miedos más profundos como ya dije. También así como a la fascinación temerosa por la inmortalidad que no es más que una proyección, llevada a la imaginación, del instinto de supervivencia latente en cada ser vivo.
Es así como a lo largo de los siglos se ha forjado
la idea, el concepto y las bases arquetípicas del vampiro, desde luego sin
mencionar en este breve resumen, la posterior redención de la figura vampírica
durante el renacentismo del siglo XVI y la Europa romántica del siglo XVII que convertirían
al vampiro en el héroe malvado y seductor de la literatura y el cine del siglo
XX hasta nuestros días.




